La actividad humana en el Valle de Aure ha sido desde siempre esencialmente agrícola y pastoral, y excepto algunas explotaciones industriales en torno a la extracción de pizarra o minerales, el valle fue preservado del boom industrial del siglo XIX.

Administrativamente, el Valle de Aure gozaba de una relativa autonomía y mantenía intercambios estrechos con sus vecinos españoles, principalmente por los rebaños; también era un lugar de paso para peregrinos, mercaderes, traficantes, exiliados, etc.

A finales del siglo XIX, el Valle de Aure sufrió, como otros, un fuerte éxodo rural. Habrá que esperar el fin de la segunda guerra mundial y las grandes obras hidroeléctricas del plan Marshall para que este fenómeno se revierta.
Estas obras dieron trabajo a más de 2.000 obreros en el valle, y el alcalde de aquella época, Vincent Mir, consiguió asentar la mayor parte de esta mano de obra en Saint-Lary, lo que aumentó de manera significativa la población de la villa y del Valle. Al término de estas grandes obras, se lanzó el proyecto de crear una estación de esquí con el fin de mantener el empleo en el valle y continuar el desarrollo de Saint-Lary a través del turismo… ¡así nació la estación!

En 1957, se inauguró el teleférico del Pic Lumière. Más tarde, en 1963, la fusión con Soulan con la construcción de la carretera de acceso a los campos de nieve favoreció el desarrollo de la estación en el sector de Espiaube. En 1967, la estación fue elegida por el equipo olímpico francés para preparar (con éxito) los Juegos de Grenoble 68. Isabelle Mir, hija de Vincent Mir, ganó una medalla de plata en descenso.

En 1974, Saint-Lary acoge por primera vez el Tour de France, con la victoria de Raymond Poulidor en el Pla d’Adet.

En 1988, la apertura de las termas de Saint-Lary Soulan marca la diversificación de la oferta turística y la voluntad de fomentar la actividad turística durante todo el año. Este periodo corresponde también a la rehabilitación en piedra y madera del centro del pueblo.