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Situados en la confluencia de las tradiciones culinarias del sudoeste de Francia y de la España cercana, Saint-Lary y el Valle de Aure son lugares por excelencia donde se aprecian los buenos platos. Entre ellos, un buen número de especialidades locales.

En primer lugar, el Cerdo Negro de Bigorre, un producto de excepción cuya raza rústica ha sido especialmente protegida en el Valle de Aure. Los cerdos negros son criados en semi-libertad en los sotobosques entre el valle y la estación de esquí, donde también disfrutan de la calidad de vida local. El modo de crianza contribuye a la calidad de los productos que luego encontramos en nuestros platos.

En materia de postres, imposible pasar por alto uno de los símbolos de los Pirineos, el "gâteau à la broche" (pastel al espetón), también llamado Rocher des Pyrénées (Peñón de los Pirineos). Este pastel tradicional era preparado históricamente en las granjas del valle para las grandes ocasiones. Su confección era lenta y se hacía a mano, girando durante horas un espetón cónico delante de un horno de leña, mientras se iba vertiendo la masa con cucharón, formando picos a medida que el pastel crecía.

Entre las recetas emblemáticas del valle, cabe citar la garbure, verdadera sopa campesina que puede encontrarse en distintas variantes, desde el plato principal con su trozo de cerdo negro o pato, hasta un simple consomé servido como entrada, según los establecimientos. Algunos ingredientes ineludibles son la col o las judías de Tarbes. Otra sopa más confidencial pero igual de tradicional en el valle es la sopa de Sarrous, una espinaca que crece en forma silvestre y que los pastores tenían por costumbre recoger en los alrededores de sus cabañas en los pastos de verano.
Todas estas especialidades y muchas más pueden degustarse en las fincas de los productores y en los restaurantes del valle.